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La Fibra Óptica como detonante de las economías de América Latina Post Covid-19

by Jose Manuel Enriquez

El mundo cambió de la noche a la mañana: sin previo aviso se cancelaron las clases en las escuelas, se les dijo a algunos trabajadores (los afortunados) que trabajaran desde casa, se clausuraron todo tipo de lugares y eventos que congregaran a la gente, nos cubrimos la boca y dejamos de frecuentar a nuestros familiares y amigos; cambiando nuestro estilo de vida, quizá, para siempre.

Aunque existen varios proyectos para conectar a más gente con Internet de Banda Ancha por medio de fibra óptica, e inalámbricamente, como región hemos fallado en implementar una estrategia coordinada y contundente para llevar conectividad a cada rincón de nuestros países. En las zonas más vulnerables, el efecto de no tener acceso a Internet se hace cada día más evidente: mientras las escuelas públicas en México (como en gran parte del resto de Latinoamérica) tratan de ofrecer clases en línea, los maestros se sienten impotentes ante el hecho de que, a muchos de sus alumnos no les es posible asistir a las clases virtuales por falta de acceso a Internet. Ya ni que decir de las empresas que requieren que sus empleados trabajen desde casa, y ellos simplemente no tienen acceso, o el Internet que tienen es de muy mala calidad. Empresas como Twitter han anunciado que de ahora en adelante todos sus empleados podrán trabajar desde casa indefinidamente, así que no vamos a regresar a lo que considerábamos “normal”. 

¿Qué es la fibra óptica y porque es tan importante?

Los cables de fibra óptica consisten en hilos de vidrio muy puro, más delgados que un cabello humano, por medio de los cuales pulsos de luz laser transmiten toda la información del planeta. Toda la información digital (llamadas de voz, vídeos, fotos, redes sociales, películas, emails, etc.) son reducidos al sistema binario de 0’s y 1’s (por ejemplo, el código binario para la letra “A” es 01000001, cada “0” significa que no se envía un pulso de luz (apagado), mientras que cada “1” significa que se envía un pulso de luz (encendido). 

Representación de un BYTE en sistema binario

Es evidente que necesitamos más y mejor conectividad de Internet para cada hogar del planeta. Para resaltar su importancia podemos usar una analogía de la era de la electricidad: Estados Unidos llevo a cabo una inversión masiva entre los sectores público y privado para llevar energía eléctrica a cada rincón de su territorio (alrededor de 1920); el tener acceso a dicha energía resulto en que de Estados Unidos emanarán los grandes inventos de la era de la electricidad (el foco, el refrigerador, el microondas, la lavadora, el tostador, la televisión, la computadora y el mismo Internet). Edison o Tesla, entre otros, no hubieran podido aportarnos sus grandes inventos si no hubiesen tenido acceso a una red eléctrica.

Nos enfrentamos ante una tremenda desventaja frente a otras regiones del planeta dónde la inversión en fibra por el sector público y privado, han sido extraordinariamente fuertes (ver como referencia el libro de Susan Crawford “FIBER: The Coming Tech Revolution – and why America Might Miss It”, 2018). Se dice que los nuevos “Ubers”, “Facebooks” y “Googles” nacerán en aquellos países que tengan la mejor conectividad de Internet.

Aun cuando algunos creen que la tecnología de telefonía inalámbrica 5G haría obsoleta a la fibra óptica, por el contrario, le da aún más relevancia. Las redes 5G requieren que cada micro antena (de una cantidad exponencialmente más alta que las antenas actuales para redes 4G) esté conectada a una red muy robusta de fibra óptica para poder transmitir la creciente cantidad de datos que generamos y consumimos día a día; es decir, la conexión es inalámbrica del celular a la torre más cercana, pero de esa torre a la torre más cercana al destinatario, todos esos datos tienen que viajar por una red muy robusta de fibra óptica a la velocidad de la luz.

Reactivar las economías locales de toda la región (El Programa del BIG DEAL de Roosevelt para reactivar la economía durante la Gran Depresión de EUA).

Entre 1933 y 1939 Roosevelt reactivo la economía de EUA con muchos programas financiados por el gobierno y el sector privado para poner a trabajar a la gente; entre ellos el ambicioso plan de construir la red de carreteras más grande de la historia de EUA. En nuestro caso, la meta de los gobiernos de la región debería ser crear la red de autopistas informáticas más grande del planeta. Un plan de desarrollo de una red robusta de fibra óptica detonaría la creación de nuevas empresas a cargo de construir dichas carreteras digitales; no sin mencionar la creación de una nueva clase laboral que incluye diseñadores de redes, ingenieros, técnicos, constructores, inversionistas y educadores; así como una nueva generación de empresas de telecomunicaciones y fibra oscura, de fabricantes y empresas digitales que requieren de Internet de Banda Ancha.

Este ambicioso, pero indispensable plan, nos permitiría evitar un mayor deterioro de las economías de la región al estilo de la Gran Depresión, y, por el contrario, detonaría una nueva era de prosperidad a nivel regional impulsada por una robusta red de fibra óptica. Fomentar la creación de nuevas empresas y empleos a nivel regional evitaría una posible crisis de desplazamiento humano y una mayor crisis humanitaria que la que ya están viviendo los segmentos de la población más vulnerables.

¿Como Podemos Lograr el Objetivo?

Para lograr nuestro objetivo, el problema tiene que ser atacado desde diferentes ángulos de forma coordinada: 

  • Se requiere de una plataforma(s) para educar al público en general sobre que es la fibra y cuál es su importancia en nuestro entorno actual; nos toca educar a todos: gobernantes, reguladores, empresarios, estudiantes, inversionistas, etc.
  • También se requiere de educar y capacitar una nueva generación de instaladores de fibra óptica, diseñadores de redes, educadores, líderes y emprendedores.
  • Se requerirá hacer mesas redondas con gobernantes, reguladores, intelectuales, empresarios, etc., para establecer guías/recomendaciones para cómo pueden los gobiernos federales, estatales y municipales facilitar el despliegue de redes de fibra óptica en sus territorios, siempre asegurándose que se respete el medio ambiente, las leyes federales, estatales y locales, y siempre promoviendo el libre mercado. 
  • Las propuestas que de dichas plataformas emanen deben incluir a numerosas propuestas que ya existen, tal como una enorme red de universidades en Latinoamérica que han perseguido el sueño de conectarse todas por Internet, pero con resultados limitados debido a la falta de inversión y la burocracia con la que se tienen que enfrentar para obtener los permisos requeridos para implementar y construir dichas redes.

En resumen, ya sabíamos que el acceso a Internet de Banda Ancha era de suma importancia, y que nuestros estilos de vida estaban cambiando en la era digital. Aún antes de la pandemia, ya se hablaba de que cada día más gente trabajaría desde casa, más escuelas impartirían sus cursos en línea, y cada día compraríamos más cosas vía Internet. Covid-19 hizo que se acelerara dicho proceso al menos una década. Tenemos que ver el acceso a banda ancha no solo como un derecho universal, pero también como un tipo de infraestructura que detonará nuestras economías.

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